Qué tienen en común las metodologías ágiles

Las metodologías ágiles son un conjunto de principios y prácticas que se aplican al desarrollo de software y otros proyectos, con el fin de entregar valor al cliente de forma rápida y eficiente, adaptándose a los cambios y mejorando continuamente la calidad del producto. Estas metodologías se basan en el Manifiesto Ágil, publicado en 2001 por un grupo de expertos en software, que establece cuatro valores fundamentales:

  • Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas
  • Software funcionando sobre documentación extensiva
  • Colaboración con el cliente sobre negociación contractual
  • Respuesta al cambio sobre seguir un plan

Estos valores se despliegan en doce principios que guían el trabajo de los equipos ágiles, tales como:

  • Satisfacer al cliente mediante la entrega temprana y continua de software con valor.
  • Aceptar que los requisitos cambien, incluso en etapas tardías del desarrollo.
  • Entregar software funcionando frecuentemente, con preferencia en periodos cortos de tiempo.
  • Promover el trabajo en equipo entre los desarrolladores y el cliente.
  • Construir proyectos en torno a individuos motivados, dándoles el entorno y el apoyo que necesitan.
  • Fomentar la comunicación cara a cara como el método más eficiente y efectivo de transmitir información.
  • Medir el progreso del proyecto en función del software funcionando.
  • Mantener un ritmo sostenible de trabajo, capaz de perdurar en el tiempo.
  • Prestar atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño.
  • Simplicidad: maximizar la cantidad de trabajo no realizado.
  • Fomentar la autoorganización de los equipos, que se encargan de su propia gestión y toma de decisiones.
  • Reflexionar sobre cómo ser más efectivos y ajustar el comportamiento en consecuencia.

Existen diferentes metodologías ágiles que implementan estos valores y principios de distintas formas, tales como Scrum, Kanban, XP, Lean, etc. Sin embargo, todas ellas tienen algunos elementos en común que las caracterizan como ágiles, tales como:

  • El uso de iteraciones o ciclos cortos de trabajo, llamados sprints, en los que se planifica, diseña, desarrolla, prueba y entrega una parte del producto final al cliente. Cada sprint tiene una duración fija (normalmente entre una y cuatro semanas) y un objetivo claro y medible. Al final de cada sprint se realiza una revisión del trabajo realizado y una retrospectiva para identificar las mejoras a implementar en el siguiente sprint.
  • El uso de tableros visuales o herramientas digitales para gestionar el flujo de trabajo, mostrar el estado de las tareas, priorizar las actividades y facilitar la comunicación entre los miembros del equipo. Estos tableros suelen dividirse en columnas que representan las diferentes fases del proceso (por ejemplo: pendiente, en progreso, terminado) y contener tarjetas o post-it que representan las tareas o historias de usuario a realizar. Estas historias de usuario son descripciones breves y sencillas de las funcionalidades o características que el cliente desea obtener del producto, escritas desde su perspectiva y con un criterio de aceptación definido.
  • El uso de reuniones diarias o stand-up meetings, que son encuentros breves (no más de 15 minutos) en los que cada miembro del equipo informa sobre lo que hizo ayer, lo que va a hacer hoy y los obstáculos o problemas que ha encontrado o prevé encontrar. Estas reuniones sirven para sincronizar el trabajo del equipo, resolver dudas, identificar riesgos y coordinar acciones.
  • El uso de roles específicos para cada miembro del equipo, que definen sus responsabilidades y funciones dentro del proyecto. Los roles más habituales son: el product owner o dueño del producto, que representa la voz del cliente y define el alcance y la prioridad del proyecto; el scrum master o facilitador, que se encarga de asegurar que se siguen los principios y prácticas ágiles, eliminar los impedimentos que afectan al equipo y fomentar la mejora continua; y el development team o equipo de desarrollo, que está formado por los profesionales que realizan el trabajo técnico para crear el producto, tales como programadores, diseñadores, testers, etc.
  • El uso de pruebas o tests continuos, que son verificaciones que se realizan durante todo el proceso de desarrollo para asegurar que el software cumple con los requisitos y funciona correctamente. Estas pruebas pueden ser automatizadas o manuales, y pueden ser de diferentes tipos, tales como unitarias, de integración, de sistema, de aceptación, etc. El objetivo es detectar y corregir los errores lo antes posible, reduciendo los costes y mejorando la calidad del producto.

Como se puede apreciar, las metodologías ágiles tienen muchos aspectos en común que las diferencian de las metodologías tradicionales o predictivas, que se basan en una planificación detallada y rígida del proyecto desde el inicio, con fases secuenciales y entregas finales. Las metodologías ágiles son más flexibles y adaptables a los cambios, más orientadas al cliente y al valor, más colaborativas y participativas, y más enfocadas en la calidad y la mejora continua.

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por José Delgado

Desarrollador con más de 15 años de experiencia en sistemas informáticos, he trabajado para las empresas más importantes del Perú. Apasionado por las nuevas tecnologías y las ciencias en general.

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